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LA GENERACIÓN DEL TRANSDILEMA

LA GENERACIÓN DEL TRANSDILEMA

… Y LUEGO ES TAN TRISTE LA CALMA…[1]. LA GENERACIÓN DEL TRANSDILEMA

(A propósito de la muestra de Maikel Domínguez en Kendall Art Center)

Por Elvia Rosa Castro

A regañadientes las vanguardias artísticas aguantaron aquellos análisis contaminados por los fundamentos de las formas, tufillo académico que, aún presente en el currículo docente, fue desplazándose por la Filosofía, la Antropología y otras disciplinas agrupadas de manera brillante, al menos en La Habana, bajo el rótulo de Teoría de la Cultura[2]. La Estética se apartaba del canon mezclándose con disciplinas afines y otras que surgían como los Estudios Culturales, los Estudios Visuales e increíblemente, la Sociología. El acercamiento formal, insuficiente y refunfuñón, cedió espacio al énfasis en el discurso y a la emisión de sentidos culturales. Desde estas perspectivas se podían lanzar unas que otras empresas heurísticas o esbozar alguna que otra prognosis, como aquella de que “arte latinoamericano ha dejado de serlo”[3].

En este punto, en que los criterios de identidad resultan más que obsoletos, en que los pabellones nacionales huelen a traza arqueológica y las curadurías se basan en tópicos que pueden agrupar a artistas de diferentes contextos, no es tampoco suficiente una revisión cultural puntual, pues quedaría fuera toda una producción artística que no se deja vacilar por ninguna de las escuelas culturales dominantes del siglo XX y comienzos del XXI.

Ahora, viendo las obras en Ful of pollen, de Maikel Domínguez me doy cuenta. Frente a nosotros hay todo un segmento creativo, desfronterizado y aromático, marcado por un estado de ánimo que no es el miedo ni la náusea moderna sino una melancolía crónica: un blue global cultural sin aparente asidero. Grotesco y tierno. Un blue generacional que he tenido delante de mis ojos y en algún momento traté de explicarlo advirtiendo viajes introspectivos, poesía, etcétera, etcétera... ¡pero esto es otra cosa! Son esos trayectos sí, son egos ablandados sí, hay destellos poéticos pero no hay pretensión y por tanto no hay artistaje: sólo un autorretrato anímico a través de la pintura. Diría que se trata de una obra enteramente desinteresada y además, Narcisa. Osy Milián, Niels Reyes, algunas piezas cándidas de Leonardo Luis Roque, otras de Alejandro Campins; Maykel Sotomayor, Thai Ma Campos, Lisyanet Rodríguez, un segmento de la producción de Adislén Reyes resumen esta cuerda.

Es muy probable que noten en Full of pollen (Kendall Art Center, Miami)[4] una muestra carente de statement y de hecho lo es puesto que ella es el statement. Aunque haya nacido de una historia bien particular ella nos habla de su orfandad: ni ideología, ni patria ni amos ni padres[5]. La figura del niño, el dejo infantil, los colorcitos de cuna, la ternura chusca, son los testigos de ese estado de abandono y, por consiguiente, la evocación de un tiempo de abrigo. De alguna manera esta expo y sus coetáneas apuntan a una adolescencia extendida. Hijos

En 2012 Maikel era estudiante del Instituto Superior de Arte y recibió una beca para estudiar un semestre a Suecia. Casi al arribo decidió que aquel era su lugar, por contraste. Y por amor. La experiencia de un frío que pela, la imagen exótica de una mancha de té en la nieve, las fresas silvestres y la estructura de una sociedad casi perfecta, ese otro aire, esa imagen extrema y extraña es lo todo ser añora. Pero la breve primavera, donde “se infla la Tierra”, está preñada de polen… y de alergia[6]. La invasión monopolista del polen por todas partes y la gente que enferma en la temporada más bella y esperada del año.

Hay algo de crueldad natural en estas paradojas o dualidades pero Full of pollen es un fragmento del diario de Maikel que trasciende a un ciclo del año. Ese polvillo invisible es un pretexto eficiente para revisitarse y cerrar, si es que puede, un capítulo de su vida pero también para descargar sobre ella, de sus rarezas y absurdos. Estados que él concentra en su dosis exacta: el único vestigio fenoménico de ese “exceso de positividad” que experimentó al llegar queda retratado en los títulos de las obras, cuya euforia trata de contraponerse a su mute mood, y a la violencia del autorretrato que descansa sobre un fondo apacible, mansamente decorativo, kichón.[7]

Ahora que lo menciono, he aquí otra pista visual que podemos rastrear en su generación y en esta serie: la presencia del kitsch sin timidez alguna. No como resultado de una perversión del sentido o la necesidad de una coartada para hablar de vaciamiento ideológico o cultural, no. No en calidad de “malas formas” sino como algo genético y orgánico, de lo cual, por supuesto no se tiene conciencia. El kitsch que no es kitsch, que existe aquí en estado puro, sin un sujeto que lo manipule, ha llegado a su estado banal, desinteresado. Una vez en este punto ya no vale la pena encargarse de él.

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La obra Narcisa de Maikel carece de un sujeto y hasta de un individuo pero está llena de persona, curada de conflictos morales y éticos; sola y paralizada en esa ficción somática de la caída inevitable que es la melancolía. Una persona que escribe un diario y no una biografía. Que vive en una sensibilidad dominada por lo trans: transparente, transgénico, transversal. Transdilema.

 

 

 

 

[1] Verso de un tema de Estado de ánimo (Descemer Bueno, Robertico Carcasés, Ruy López-Nussa y Elmer Ferrer).

[2] Desiderio Navarro y María Guadalupe Álvarez fueron los diseñadores de esta asignatura impartida en el Departamento de Arte de la Facultad de Artes y Letras, UH. Algunos de los profesores que la impartían fueron la propia Lupe Álvarez, Jorge de Armas, Rubén de la Nuez, Hamlet Fernández y quien suscribe, entre otros.

[3] Gerardo Mosquera.

[4] Del 30 de marzo al 25 de mayo estará exhibida Full of pollen.

[5] Los jóvenes crecidos durante el “período especial” en Cuba no sólo son hijos de todos los desencantos modernos sino que muchos fueron criados lejos de sus padres. Estos, buscando un futuro mejor para su prole alejándolos de las penurias que tuvieron que vivir ellos, se vieron forzados a enrolarse en misiones médicas o deportivas por un lado. A emigrar y a morir por otro. Y también a prostituirse. Los  niños, en el mejor de los casos, quedaron al amparo de las abuelas. Una suerte de Operación Peter Pan a la inversa. En otro sentido, muchos de los que lograron viajar o quedarse unidos dan fe de una sobreprotección o bitonguería inédita. La familia se convierte en patria. Los tatuajes de estos jóvenes pueden servir de pista.

[6] “A new study by the West Sweden Asthma Study at Sahlgrenska Academy, University of Gothenburg, shows that allergic sensitization to grass and birch pollen increased from 26 percent to 39 percent among adults, between 1992 and 2012. An increase that is statistically significant.” En: https://sahlgrenska.gu.se/english/research/news-events/news-article//pollen-allergies-have-increased-among-swedish-adults.cid1378493

[7] Maikel siempre usó fondos que seguían patrones muy similares a los de la tela de encaje. Eso le permitía situar sus retratos en un contexto visual disfuncional, esquizofrénico, dual. Al respecto él mismo confiesa: “los fondos son muy importantes para mí, de hecho, en algunas de mis últimas piezas los títulos aluden a motivos que se encuentran en el fondo; es completamente intencional la aparente indiferencia hacia el personaje “protagónico”, mi obra aborda los contrastes y con los fondos elaborados trato de crear un efecto hipnótico que llega a competir con lo que se encuentra representado. Es una sensación de aparente calma que me enamora”.

Noche insular, jardines delirantes

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