El Senor Corchea es un espacio de Elvia Rosa Castro para publicar sus textos sobre arte cubano y los de aquellos que deseen colaborar con ella. También intentara estar actualizado respecto a las noticias para que sus amigos y conocidos (y otras personas) conozcan la info de casi primera mano y rápida.
COMO SI FUERA CERCA DE WERDER, QUE ESTÁ CERCA DE POTSDAM, EN UN LAGO DE NUDISMO PERO NO

COMO SI FUERA CERCA DE WERDER, QUE ESTÁ CERCA DE POTSDAM, EN UN LAGO DE NUDISMO PERO NO

Entrevista a Axana Álvarez y Orlando Justo por Elvia Rosa Castro

AS IF NEAR TO WERDER, WHICH IS NEAR TO POSTDAM, IN A NUDISM LAKE, BUT NOT
Interview with Axana Alvarez and Orlando Justo by Elvia Rosa Castro 

Facebook es una de las redes sociales que más satanizan los apocalípticos, aquellos nacidos bajo el signo de Theodor W. Adorno. Yo, tal vez por haber vivido en un país con exigua conexión a Internet, pero sobre todo porque tengo más o menos clara mi relación con FB, soy una integrada, nacida bajo el parpadeo de W. Benjamin. Esa red, específicamente, me ha sido útil para trabajar y, en especial, para dar riendas sueltas a mi egocentrismo y vanidad. De modo que mi cinismo no tiene límites: con mucho gusto dejo y propicio que ese panóptico me exhiba y controle.

Algunas de las fotos que he subido al muro de FB han sido tomadas en casa de Axana Álvarez y Orlando Justo. Sin proponérmelo, aparezco rodeada de obras de arte que terminan recibiendo más comentarios que yo. ¡Retratarse en esa casa comporta el riesgo de que el foco de atención se desvíe y acabes siendo algo colateral! Esas obras desplazan, y si lo hacen es porque son buenas y fotogénicas. Son elocuentes, expresivas, magnánimas y, de alguna manera, constituyen un recorrido por la vida de Axana y Orlando. Esta colección se parece a ellos como la de Orlandito se parece a él. Mis post derivan así en un retrato de familia: un desnudo, para ser exacta.

Por mi parte, entre Riverdale y Scarsdale, he ido esbozando un retrato de ellos que necesitaba reforzar, reafirmar y claro está, enmendar. De ahí la demanda de la presente entrevista que, realizada en medio de etapas apolíneas y dionisíacas, caóticas y ordenadas, resulta en extremo esclarecedora. Los motivos de su artcoholismo así como las confesiones sobre la construcción de este repertorio de obras me hacen pensar que estamos en presencia de una colección autofágica y autotélica…, al menos por ahora.

Y, como uno tiende a reproducir, esa relación entre pasión y paciencia con que ellos han seguido el arte para construir lo que ha sido un gran pretexto, resultó idéntica a la que viví durante ese infinito work in progress en que se convirtió esta conversación. Sé que vendrán otras, tan aliñadas y enjundiosas. Tan familiares y respetuosas.

 Flavio Garciandía. Una visita al museo de Arte Tropical

Flavio Garciandía. Una visita al museo de Arte Tropical

Facebook is one of the social networks that apocalyptic groups, those born under the sign of Theodor W. Adorno, demonize the most. I, perhaps because of living in a country with a meager connection with Internet, but most of all because I have more or less clear my relationship with it, am an integrated person, born under W. Benjamin’s blinking influence. This network, specifically, has been useful to work with and, especially, to give free rein to my egocentrism and conceit. With much pleasure I let and favor that panopticon to exhibit and control me.

Some of the pictures I have put up on the wall were taken in Axana’s and Orlando’s house and, without intending to, I appear surrounded by works of art which end up receiving more comments than me: to have one’s photograph taken in this house involves the risk of having the focus of attention stray off and you ending up as a collateral element. These works displace you and, if they do, they are good and, besides, photogenic.

Therefore, these works not only spark off essays on their discursive logics, but their reproduction in a book would make it a visually beautiful and attractive product. They are eloquent, expressive, magnanimous and, in a given way, a journey on the lives of Axana and Orlando. This collection resembles them just as Orlandito resembles him. Willy-nilly – don’t say no! – this book is also a family portrait: a nude, to be exact.

 Rubén Torres-Llorca. History according to the defeated

Rubén Torres-Llorca. History according to the defeated

For my part, between Riverdale and Scarsdale, I have been outlining a portrait of them which I needed to reinforce, reaffirm and, of course, amend with this volume as a purpose.  Hence the demand for the present interview that, carried out in the midst of Apollonian and Dionysian, chaotic and ordered stages, is extremely clarifying. The causes of their artcoholism, as well as the confessions on the construction of this repertoire of works, make me think that we are before an autophagic and autotelic collection… at least for the moment.

And, since one tends to reproduce, this relationship between passion and patience with which they have followed art to build what has been a great pretext, resulted identical to the one I lived during the everlasting work in progress this conversation became. I know there will be others, as seasoned and substantial, as familiar and respectful.

 Belkis Ayón. Sin título

Belkis Ayón. Sin título

1-Normalmente se habla desde la vanidad que lleva implícito el hecho de tener una colección. Desde las bondades y por qué no, desde el egocentrismo que ello supone. Sin embargo, rara vez se habla de sacrificio. ¿Cómo se da esta relación entre placer y renuncia en el caso de ustedes?  Personas a las que no les sobra el dinero, ¿cómo pueden llegar a tener tan buena colección?

A y O: El tipo de coleccionistas que somos nos deja muy poca posibilidad para el capricho o la vanidad. Básicamente la colección se nutre de sí misma. Comenzamos coleccionando sin conciencia de lo que queríamos y sin ánimos de construir una colección.  Por mera coincidencia, cuando trabajábamos en el Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC), la empresa que por aquel entonces comercializaba las obras de arte, el país estaba inmerso en una profunda crisis económica, la escasez de bienes y servicios se agravaba por día, lo cual generó una hiperinflación galopante. Había mucho dinero líquido en la calle, pero nada en qué gastarlo. Sin embargo, las empresas estatales cubanas continuaban vendiendo sus productos a precios subsidiados en la devaluada moneda oficial, el Peso Cubano, y mientras el país padecía una carencia total de productos básicos, las galerías de arte tenían sus pinacotecas repletas de obras de arte, que se podían comercializar en moneda nacional.

Por varias décadas estas galerías no despertaron el interés de un coleccionismo local, entre otros factores, porque adquirir y atesorar obras de arte era mal percibido de acuerdo a los valores fomentados por el gobierno comunista cubano. Coleccionar arte era un rezago capitalista ante los ojos de la “nueva” sociedad cubana.  Buscando en qué gastar esos Pesos Cubanos comenzamos comprando poco a poco obras de artistas de la Vanguardia (del 30 al 50 fundamentalmente) en las mismas galerías donde trabajábamos. Este grupo de la “vanguardia”, por aquel entonces, no tenía un gran mercado y sus precios eran muy bajos. Al mismo tiempo, la crisis forzó a muchas personas a desprenderse de aquellas cosas que poseían algún valor para poder cubrir sus necesidades de vida, y comenzamos también a tener acceso a algunas colecciones que existían, cuyos dueños vendieron un gran un número de obras a precios de ganga. Estuvimos, por pura casualidad del destino, en el lugar correcto, en el momento correcto.  Como diría un amigo, algo que comenzó por mera coincidencia, terminó siendo una incidencia.

 Ernesto Leal. Sin Título. Ha sufrido usted algún éxito?

Ernesto Leal. Sin Título. Ha sufrido usted algún éxito?

Una vez en los Estados Unidos nos ocurrió que cuando montamos varias obras de estos artistas de la Vanguardia y las pusimos en nuestras paredes, no nos decían mucho, más allá de la admiración y el puro placer estético.  Nos dimos cuenta que el arte que nos atraía y con el que dialogábamos mejor era aquel que reflejaba la realidad que nos había tocado vivir.  Fue así que decidimos comenzar a vender esas obras que teníamos e ir cambiándolas por otras de los llamados artistas de los 80 y los que los sucedieron.  La cuenta nos funcionaba muy bien, pues ya para ese entonces había comenzado un proceso de valorización de estos artistas de la Vanguardia.  Vendíamos una obra de Amelia Peláez y nos comprábamos con ese dinero varias de los artistas jóvenes, que por esa época sus precios eran mucho más bajos.  De manera que poco a poco fuimos reemplazando todas las obras que teníamos de los 40, 50 y 60 y fuimos adquiriendo las que queríamos.

Coleccionar, para nosotros, ha sido un trabajo, no lo asumimos de un inicio como hobby y por lo mismo nunca nos vimos como coleccionistas en el sentido más tradicional. El arte y el mercado nunca fueron caminos separados para nosotros, una cosa nos obligaba a la otra y viceversa. 

Poco a poco nuestra situación profesional y económica se fue estabilizando en New York, se terminaron los estudios, aparecieron trabajos estables dentro de nuestra profesión, la colección crecía al igual que las relaciones con los artistas, los coleccionistas, galerías, etcétera.  El negocio fue quedando para aquellas obras que no nos interesa coleccionar o que ya no nos duele desprendernos de ellas. También cambiamos obras con dealers y así retroalimentamos la colección. Sin darnos cuenta y de manera natural se separaron los caminos: el del negocio y el de la colección.

 Gustavo Acosta. Santa Ana

Gustavo Acosta. Santa Ana

El dinero de las ventas lo utilizamos en nuevas adquisiciones y casi nunca para proyectos ajenos a la colección, ni tan siquiera personales, a pesar de que en ocasiones la garganta se anuda. Todo se posterga si aparece una obra que nos interesa, lo hacemos con un silencio cómplice, como si fuera la última trampa a un acuerdo "tácito" de tomarnos un descanso en las adquisiciones.

Como ves, en este recorrido no aparece la vanidad, hay que tener espacio y un medio propicio para darle rienda suelta, habría que “exhibir” las obras y tener el público adecuado.  Con relativa frecuencia nos reunimos en casa con amigos que son sensibles al arte y les agrada la colección. Sus observaciones nos han enfrentado de manera consciente a lo que tenemos y al peso de tantas obras que en cierta forma son la narrativa de nuestras vidas, en todas hay una posición, una actitud, una coincidencia o un desacuerdo crítico entre ellas y nosotros. Una lectura fina de la colección revelaría rasgos y matices de nuestra personalidad y nuestro pensamiento. Quizás por eso la hemos guardado con celo, la colección ha sido tan privada como nuestro hogar, algo muy íntimo. La colección para nosotros no es símbolo de status, sólo así ha sido posible hacer tantas renuncias.

 José Bedia. Ciertos rumbos no pueden cambiarse

José Bedia. Ciertos rumbos no pueden cambiarse

1.  Normally people talk from the vanity implicit in the fact of having a collection. From the niceness and – why not? – the egocentricity it implies. Sacrifice, however, is rarely mentioned. How does this relationship between pleasure and renunciation acts in the case of you both? How can persons who do not have money to spare arrive at having such a good collection?

A and O: The type of collectors we are leaves us a very little possibility for whim and vanity. Basically, the collection nourishes itself. We began collecting without being aware of what we wanted and without the intention of building a collection. By mere coincidence, when we worked in the Cuban Fund of Cultural Goods (FCBC), the company that at the time commercialized works of art, the country was immersed in a deep economic crisis, the shortage of goods and services worsened day by day generating a galloping hyperinflation. There was much ready money in the streets, but nothing on which to spend it. Cuban state companies, however, continued to sell their products at subsidized prices in the devaluated official currency, the Cuban Peso, and while the country suffered a total lack of basic products, art galleries were full of works of art that could be commercialized in national currency.

During several decades these galleries aroused no interest in local collecting, among other factors, because acquiring or storing up works of art was badly perceived according to the values encouraged by the Cuban communist government. Art collecting was a capitalist leftover in the eyes of the “new” Cuban society. Looking where to spend those Cuban pesos, little by little we began to buy works from Vanguard artists (mainly from the 30s and 50s) in the same galleries where we worked. This “vanguard” group, at the time, did not have a large market and their prices were very low. At the same time, the crisis forced many persons to part with things that had some value to be able to cover their needs. We also began to have access to some existing collections whose owners sold a large number of works at a bargain prices. By mere chance, we were in the right place at the right moment. As a friend of us said: “Something that began as a mere coincidence, ended up being an incidence.”  

 Alexandre Arrechea. Elementos arquitectónicos

Alexandre Arrechea. Elementos arquitectónicos

Once in the United States, when we framed some of the works by these vanguard artists and hung them on our walls, they did not say much to us, apart from the admiration and the pure aesthetic pleasure. We noticed that the art attracting us, and with which we dialogued best, was that reflecting the reality that had fallen on us to live. This was how we decided to begin selling those works we had and changing them for others of the so-called artists of the ‘80s and those who came after them. Figures worked out very well for us, since a process of valuation of these Vanguard artists had already started at the time. We sold an Amelia Peláez work and, with that money, bought some by young artists, who at the time had much lower prices. So little by little we began to replace all the works from the 40s, 50s and 60s we had and began buying the ones we wanted.

Collecting has been work for us. At the beginning we did not take it as a hobby and that is why we never saw ourselves as collectors in the most traditional sense. Art and market never were separate paths for us: one thing compelled us to the other and vice versa.

Little by little our professional and economic situation began to stabilize in New York. Studies  ended, stable work appeared in our profession, the collection grew just as happened with the relationship with artists, collectors, galleries, and so on. The business went to those works we are not interested in collecting or does not hurt to part with them. We also exchanged works with dealers and thus fed back the collection. Without noticing it and in a natural way, the paths, that of business and that of the collection, split away.

We used the sales money for new acquisitions and almost never for projects having nothing to do, not even personal, with the collection, although at times we had a lump in our throats. Everything is deferred if a work interesting us appears. We do it with a conspiratorial silence, as if it were the last trap to a “tacit” agreement of taking a rest in acquisitions.

 Reynier Leyva Novo. Los olores de la guerra. Detalle

Reynier Leyva Novo. Los olores de la guerra. Detalle

As you see, in this path there is no vanity; we must have space and a propitious way to give it free rein. We would have to “exhibit” the works and have the adequate audience. With relative frequency we meet at home with friends who are sensitive to art and are pleased with the collection. Their observations have faced us in a conscious way with what we have and the weight of so many works that, in a given way, are the narration of our lives. In all of them there is a position, an attitude, a coincidence or a critical disagreement between them and us. A subtle reading of the collection would reveal traits and nuances of our personality and our thought. Perhaps that is why we have kept it with zeal. The collection has been as private as our home, a very intimate thing. The collection is not for us a symbol of status. Only like that it has been possible to renounce to so many things.

Now that we have agreed this book to appear and put it at the disposal of museums and institutions, we would have to see if we become conceited. We hope we don’t, to continue enjoying it exactly as we have done up to now, in our own air.

 Gory. Cayo Carenas

Gory. Cayo Carenas

2. Hay algunos artistas en la colección que están mejor representados que otros y hay algunos de los cuales sólo tienen una obra.  Igualmente, hay artistas que ya tienen dos o tres décadas de carrera y otros que están prácticamente comenzando.  ¿Qué criterio ha movido los hilos de estas decisiones?

 A y O: Realmente no hay un criterio preponderante en lo que respecta al número de obras por artista en nuestra colección.  Conocemos de coleccionistas que les atraen uno, dos o, a lo sumo, tres artistas, y compran de esos muchas obras de todas sus etapas, estilos y técnicas.  También los hay que se sienten atraídos por un movimiento artístico en particular, o por un tipo de técnica de una etapa específica, por ejemplo “fotógrafos contemporáneos” y adquieren una obra de cada uno de los artistas de ese grupo.  Tal vez ambas maneras sean buenas siempre que los coleccionistas estén contentos con lo que hacen.  A fin de cuentas, son ellos quienes conviven con esas obras y saben lo que les hace feliz y lo que no. 

En nuestro caso quizás se observa una mezcla de ambas tendencias, lo cual ha ocurrido de manera fortuita.  De un pequeño grupo de artistas tenemos más de cinco o seis obras, y es algo que se debe a una combinación de gran admiración por su trabajo y/o amistad personal, lo cual nos ha permitido a veces tener acceso a algunas piezas.  De otros artistas tenemos una, dos, tres, o cuatro obras, pues es lo que hemos podido encontrar que nos ha gustado y se ajusta al precio que podemos pagar.  Muchas veces los dealers nos hacen llegar imágenes de obras que aparecen en el mercado y hay una de un artista que no tenemos.  Ahí mismo la compramos -si nos gusta la pieza,- pues no sabemos si esa posibilidad va a volver a surgir.  En ocasiones llevamos mucho tiempo rastreando algo de un artista en particular, pero es complicado encontrar lo que queremos. Tal vez tengamos una sola obra, o ninguna, pero eso no significa que no nos interese sino que no ha habido nada disponible que nos atraiga.  Ni siquiera artistas o dealers pueden proveerlas, pues muchas veces no tienen nada de esa etapa o estilo.  Ya lo han vendido todo y hay que recurrir al mercado secundario.  

 Tania Bruguera. Video study for untitled

Tania Bruguera. Video study for untitled

El coleccionismo en general, no sólo de arte, es como un bichito que se te mete en el cuerpo y es difícil sacárselo.  Si fuese por nosotros, de los artistas de nuestra colección tuviésemos obras pertenecientes a todos los períodos que nos gustan, pero ya sea por no haber encontrado la obra deseada, o por una cuestión económica, no ha sido así. También el destino se ha encargado de que tengamos esta colección.  No está hecha en base a una lista de nombres que hay que ir acechando, atrapando y luego los tachas como el cazador de recompensas que vemos en una película del oeste.  De hecho, hay artistas que nos gustaría tener, pero son prácticamente un imposible para nosotros, como Félix González-Torres, por ejemplo.

 En cuanto a la diversidad generacional presente en la colección, te diríamos que es fruto del propio ímpetu coleccionista que nos invade. Como mencionamos anteriormente, por vivencias personales comenzamos coleccionando obras de los 80, pero luego fuimos viendo trabajos muy interesantes de artistas que emergieron años después. Tuvimos la oportunidad de conocer a algunos personalmente, cuando recién comenzaban sus carreras, pudiendo entender mejor sus obras.  Sus propuestas eran distintas a aquellas que se presentaron durante los 80, mas no dejaban de ser muy interesantes y tocarnos muy de cerca también. Por ejemplo, la inquietud por el deterioro arquitectónico o la lectura de la ciudad como texto, de Garaicoa; la obra intensa y de profundo contenido religioso de Belkis Ayón; la aguda sátira de Francisco de la Cal, entre otros.

Esto nos fue llevando a incrementar, sin darnos cuenta, el número de artistas y en cierta manera nos hemos seguido actualizando siempre con lo que van haciendo los más jóvenes.  También nos sentimos atraídos por la obra de algunos artistas de origen cubano, ya sea que hayan nacido aquí o hayan venido de pequeños, pero cuya realidad es la que ahora compartimos y han hecho y/o hacen un trabajo realmente admirable: Tony Labat, Teresita Fernández, Luis Cruz Azaceta, Jorge Pardo, José Parlá, Luis Gispert, Andrés Serrano, Julio Larraz, Ana Mendieta, Abelardo Morell, entre otros.  A algunos los tenemos y a otros no.  

 Luis Cruz Azaceta. Balsero lágrima roja

Luis Cruz Azaceta. Balsero lágrima roja

2- Some artists in the collection are better represented than others and there are some with only one work. Also, there are artists that already have two or three decades in their career and others that are practically beginning. What criterion has moved the threads of these decisions?

 Rafael Domenech. Good bye

Rafael Domenech. Good bye

 A and O: Actually, there is no preponderant criterion on the number of works per artist in our collection. We know collectors attracted by one, two or, at the most, three artists and they buy many of the works of all their stages, styles and techniques. There are some who are attracted by a specific artistic movement or by a type of technique of a specific stage – “contemporary photographers” for example – and buy a work by each of the artists in this group. Perhaps both ways are good if the collectors are happy with what they are doing. After all, they are the ones who coexist with these works and they know what makes them happy and what not.

 In our case, perhaps a mixture of both trends may be seen, and this has happened in a fortuitous manner. We have more than five or six works by a small group of artists and this has to do with a combination of great admiration for their work and/or personal friendship, which at times has allowed us access to some pieces. Of other artists we have one, two, three or four works, because that is what we have been able to find, we have liked and fits the price we can pay. Many times dealers send us images of works that appear in the market and there is an artist we do not have. We buy right there – if we like the piece – because we do not know if that possibility will again emerge. At times we have been for a long time tracking something from a specific artist, but it is complicated to find what we want. Perhaps we have only one work, or none, by him, but this does not mean that we are not interested, but that there has not been anything available attracting us. Not even artists or dealers can provide them, since many times they have nothing from this stage or style. They have already sold everything and we must resort to the secondary market.

 Allora&Calzadilla. Auction Study

Allora&Calzadilla. Auction Study

 Collecting, in general, not only art, is as a little bug entering your body and is difficult to take out. If it were for us, we would have artists in our collection belonging to all the periods we like, but because we have not found the work we wanted or because of an economic question, it has not been so. Fate has also looked after us having this collection. It is not made on the basis of a list of names we have to lie in wait for, trapping them and then crossing out as the reward hunter we see in the westerns. In fact, there are artists we would like to have, but they are practically impossible for us, as Félix González-Torres, for example.

 Tomás Sánchez. Crucifixión

Tomás Sánchez. Crucifixión

As to the generational diversity present in the collection, we would say it is the fruit of the collector impetus itself invading us. As we already said, because of personal experiences we began to collect works of the ‘80s, but then we began to see very interesting works by artists who emerged years later. We had the chance to know some of them personally, when they were recently beginning their careers, and we could understand their works better. Their proposals were different from those submitted during the ‘80s, but these were also very interesting and touched us very closely too. For example, Garaicoa’s restlessness because of the architectonic deterioration or the reading of the city as a text; Belkis Ayón’s intense oeuvre of a deep religious contents, Francisco de la Cal’s acute satire, among others. Without we realizing it, this made us increase the number of artists and, in a given way, we have always continued updating ourselves with what the youngest artists are doing. We are also attracted by the work of some artists of Cuban origin, whether they were born here or came when small children, but their reality is the one we share now and have made and/or are making a really admirable work: Tony Labat, Teresita Fernández, Luis Cruz Azaceta, Jorge Pardo, José Parlá, Luis Gispert, Andrés Serrano, Julio Larraz, Ana Mendieta, Abelardo Morrell, among others. We have some of them. Others we do not.

 Teresita Fernández. Nocturnal

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CONTINUARÁ/TO BE CONTINUED

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