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¿Tú tienes frenos? Yo no

¿Tú tienes frenos? Yo no

Por Daniel G. Alfonso

Galería Habana, desde el 22 de julio hasta el 9 de septiembre, acoge la muestra personal del joven artista Pablo Rosendo, quien bajo el título de Amanecer ha intervenido todo el espacio exhibitivo. El artista pretende que el público se adentre en un mundo diferente, explore sus imaginarios y recorra un fragmento de un quehacer plástico que se nos presenta como una clara invitación a entrar en contacto directo y apreciar detenidamente cada pieza.

Todo cuenta. Cada elemento es importante si queremos develar las claves de la producción de Pablo Rosendo, él no tiene frenos y, con sus patines ha pintado todo el suelo de la galería creando una gran obra abstracta; líneas de colores estridentes que van guiando (aunque no existe itinerario fijo en la muestra) la visualidad de la exhibición y que se contraponen al color negro del techo, que simula estar derritiéndose. A su vez, recubre la techumbre de unas especies de membranas (formas colgantes) que parecen contraerse y expandirse y que dotan a la intervención de un fuerte carácter instalativo.

Cada obra es un acto poético del artista para crear experimentos visuales que promuevan situaciones estéticas o acciones plásticas que puedan ser vividas por el público. Debemos recordar la acción realizada durante la duodécima Bienal de La Habana, en la que con Imsomnia el espectador -fuente de vital importancia- reconocía en el espacio un reencuentro entre arte y vida y, en el que la experiencia sensorial se convierte en un concepto que forma parte de su creación más actual.

En el libro TAG. Cosa de Jóvenes escribí unas breves palabras sobre la obra de este joven creador, en ese momento apreciaba -y lo sigo viendo de este modo- que “un aspecto original a destacar en el quehacer artístico de Pablo Rosendo, en el contexto cubano, es el trabajo manual con la plastilina”. Esta, su herramienta fundamental, le facilita explorar y explotar sus brillantes colores; asimismo, vemos como por todo el espacio de la galería se ubicaron de forma accidentada planchas de acrílico de diversos formatos en las que se observa cómo la materia prima de Rosendo genera “pinturas” abstractas y figurativas de exquisitas texturas.

Un aspecto novedoso que podemos apreciar en el espacio es la aparición en la producción de Rosendo del grabado. Repaso en mi mente sus incursiones en esta manifestación, lo recuerdo enérgico en el taller de gráfica del ISA enseñándome sus primeros ejercicios. Elefantes, ballenas, delfines fueron los animales que iban cubriendo los grandes pliegos de cartulinas, ahora, en Galería Habana observamos una mezcla entre ellos que da como resultado un nuevo bestiario en las creaciones de este joven artista. Nada se le escapa, todo está muy bien pensado. Pablo Rosendo no se detiene, patina todo los días por la 5ta Avenida y luego se encierra en su estudio-taller para seguir generando nuevas ideas. Eso sí, para él el espectador ya no es alguien que contempla, sino es un receptor con total compromiso con lo que observa, es un intérprete de sus nuevas experiencias estéticas.

Antes era “Dale que es de fresa”; ahora, “¿Tú tienes frenos? Yo no”.

WE DON’T NEED HEROES, we need heroínas

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Creció la yerba en la Sala de Turbinas

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