El Senor Corchea es un espacio de Elvia Rosa Castro para publicar sus textos sobre arte cubano y los de aquellos que deseen colaborar con ella. También intentara estar actualizado respecto a las noticias para que sus amigos y conocidos (y otras personas) conozcan la info de casi primera mano y rápida.
Héroes, Estado y Nación. Apuntes ideológicos sobre el policíaco en Cuba.

Héroes, Estado y Nación. Apuntes ideológicos sobre el policíaco en Cuba.

Por Aldeide Delgado Puebla

Uno de los dramatizados cubanos con mayor aceptación entre la teleaudiencia nacional es, sin lugar a dudas, el serial policiaco Tras la Huella (1). El mismo constituye una producción basada en hechos reales de los Estudios Fílmicos del Instituto Superior de Ciencias Policiales del Ministerio del Interior. Consecuentemente, irrumpe en la pequeña pantalla con el propósito de homenajear a los agentes policiales a partir de la resolución, con efectividad y profesionalismo, de conflictos relacionados con la falsificación de documentos, robos, malversación, asesinatos, estafas, consumo de drogas, prostitución, et alt.

upload.jpg

En este sentido, la plasmación de actividades y situaciones ilícitas provee al espectador cubano de un escenario social con temáticas preteridas en los espacios informativos de la televisión; entiéndase noticiarios. Pues, a excepción de la popular transmisión humorística Vivir del cuento, que aborda las inquietudes y problemas cotidianos, pocos son los programas que exploran en determinadas zonas de la realidad con las que el receptor se identifica. De ahí entonces, la buena aceptación que ha tenido este policiaco de los domingos donde los conflictos pueden resolverse, en dependencia de la complejidad del caso, en un mismo episodio o en varios capítulos con carácter de miniserie (Ej. Abismo). 

La redacción de historias cuenta con el asesoramiento de oficiales que trabajaron directamente en los enfrentamientos operativos. Asimismo, se apela a un equipo de realización compuesto por varios directores y guionistas, a saber: Nilda Rodríguez, Alberto Luberta, Silvio Hernández, Ariel Trujillo e Iris Pérez. Por ello, se asiste a un producto audiovisual de calidad muy variable en diversos elementos como los diálogos, la construcción de personajes y los aspectos semánticos (metáforas, elipsis, símbolos) y sintácticos (códigos cinematográficos).

Al respecto, son posibles constatar la escasez de recursos que potencien la fuerza expresiva y simbólica de las imágenes, los diseños de personajes-tipos y los didactismos en los diálogos. Por ejemplo, en uno de los capítulos relacionados con la corrupción administrativa, el oficial del DTI (Departamento Técnico Investigativo) le enseña los papeles al director con las ilegalidades ocurridas en la empresa. El directivo perturbado y con toda la tensión que requiere el momento le plantea a Omar Alí –actor que encarna el personaje de Silvio- que si no puede confiar en sus trabajadores, entonces en quién. La próxima secuencia, en un primerísimo plano al rostro del oficial, evidencia la tajante respuesta: “En el control interno, administrador”.

De tal manera y tomando como pretexto la construcción de este mismo personaje, nos encontramos que el Mayor Silvio es un hombre nacido y criado en el seno de una familia obrera de la barriada del Cerro. De carácter jovial, amable, respetuoso, cariñoso, preocupado y exigente al máximo, mantiene una familia funcional, es buen padre y a pesar de su trabajo dedica tiempo a los suyos y disfruta de ello. Por otro lado, en uno de los capítulos la Mayor Mónica -interpretada por Blanca Rosa Blanco- es presentada con un libro en la mano. Silvio le pregunta cuál libro está leyendo, a lo que ella responde: El nombre de la rosa. Aclara que es una buena novela y que le ayuda a resolver los entresijos de su profesión. Alí responde: ciertamente El nombre de la rosa es una muy buena novela. De ahí que el espectador conciba que el Mayor Silvio domina una amplia gama de temas que van desde la administración hasta la literatura, desde el control interno hasta Umberto Eco, desde ser un excelente páter familias hasta un sin igual compañero de trabajo.

En este sentido radica, a mi juicio, una de las principales debilidades del programa: los oficiales resultan personajes positivos tan perfectos que el espectador tiende a identificarse y comprender al villano/delincuente tratado, muchas veces, con mayores componentes de realismo y “humanidad”. Dicho de otro modo, los personajes que representan el orden y la autoridad, no constituyen figuras individualizadas sino simples portadores de rasgos típicos y formas básicas de manifestación de la ideología dominante. Siendo así en la caracterización de todos los oficiales del orden sobresalen los siguientes rasgos: obsesivos con su trabajo, mantienen excelentes relaciones con sus compañeros, presentan relaciones estables y familias funcionales, reservados, meticulosos, perfeccionistas, inteligentes, rectos, sensibles, ecuánimes, pacientes, humildes, serios, francos, ordenados, pulcros, serenos y sencillos. No hay en ellos problemas sociales, conflictos por razones de género, clase, orientación sexual, religión o color de la piel por solo citar varios ejemplos. La recurrencia a “etiquetas uniformadoras” pretende unificarnos, catalogarnos como iguales, eludir las diferencias y sugerir que compartimos los mismos propósitos acordes con el sentido de identificación de justicia y legalidad socialista, así como el concepto de realización colectiva como autodefensa del orden social revolucionario.

Desde esta perspectiva, podríamos afirmar que el cuerpo policial deviene símbolo de la construcción del héroe en la tradición audiovisual cubana –policiaco audiovisual cubano- así como un reflejo de la configuración imaginaria y ficcional de una sociedad basada en la inquebrantabilidad y estabilidad de las normas y/o valores de convivencia colectiva. Asimismo, las representaciones dicotómicas entre el bien y el mal reflejan en gran medida los sistemas de integración y exclusión sobre los que se define la sociedad cubana. 

Huelga destacar que la heroicidad propuesta recae sobre el cuerpo policial en su conjunto pues en los diferentes programas se favorece el espacio para felicitar al equipo de trabajo. Junto a los policías, también se desempeñan un conjunto de individuos pertenecientes a las organizaciones de masas (Comités de Defensa de la Revolución –CDR-) que contribuyen a la resolución de los conflictos mediante la aportación de pistas que evalúan a los posibles ciudadanos culpables. Consecuentemente, se evidencia la comunión de intereses entre el pueblo y los órganos de la seguridad, proponiendo de este modo, una visión de héroe colectivo en relación con los presupuestos ideológicos de la nación.

Me interesa señalar cómo desde el discurso televisivo se potencia la construcción de imaginarios sociales, en tanto se edifica una imagen que opera en el inconsciente social para la generación de un paradigma que permite aunar a la comunidad bajo un precepto conjuntista. Esta imagen encarna la figura del héroe (colectivo) como personificación de las expectativas nacionales. Es decir, “la conformación identitaria del sujeto y sus posibilidades de participación en el discurso de la nación se ven delimitadas por el patrón que este héroe/ paradigma fija. Así, la apropiación del héroe le brinda un patrón de valores y conducta al individuo y la posibilidad de participar de una realidad trascendental” (2).

Esta imagen/paradigma, siguiendo la visión de Louis Althusser, la proveen los Aparatos Ideológicos del Estado, a saber: prensa, radio, cine y televisión. El rol de estos dos últimos y en particular la televisión es de suma importancia en este proceso, pues el espacio de recepción ritual donde se establecen estrechas relaciones entre el actor y el público, favorece el surgimiento de un imaginario social colectivo. La acción ideológica, encuentra en el policiaco como género un fuerte aliado debido a la gramática estructural del mismo. La detención de quien violó la ley supone la restauración y total establecimiento del orden. Asimismo, el delito establece los lindes de la moral, los designios del “bien” y el “mal” a la vez que resulta un defecto de la personalidad y no es visto como un problema social.

Resultan llamativos algunos indicadores como la importancia dada al trabajo, las relaciones con los compañeros y la participación en actividades voluntarias y asambleas en el proceso de distinción entre “buenos” y “malos” individuos. Siendo así, Tras la huella y con ello el policiaco audiovisual cubano evidencia los valores que se privilegian en el estado socialista, a la vez que amplía el ámbito de los defectos al incumplimiento de las labores revolucionarias.

Hasta este momento hemos ofrecido algunos criterios a partir del análisis de Tras la huella en su dimensión textual y simbólica. Sin embargo, creo necesario orientar estudios que profundicen en los valores de una producción seriada que encuentra en el contexto cubano destacados exponentes: Su propia guerra, Julito, el pescador, En silencio ha tenido que ser, Día y noche, Patrulla 444, Operación 106 y la más reciente, UNO (Unidad Nacional Operativa). Estos materiales se insertan en una tradición que también encuentra en la literatura y el teatro relevantes exponentes.

Considero que el protagonismo y la historia que tiene en nuestra pantalla el policiaco debe ser un factor que posibilite el desarrollo de análisis y de ejercicios críticos que permitan romper los dogmas que han ceñido al género. Ya en la literatura se evidencian cambios que trascienden las barreras del –supuesto-  realismo para explorar en las historias de detectives privados, en personajes policiales mucho más vulnerables y alejados de las representaciones hiperbólicas de la masculinidad. Desde esta perspectiva, la serie UNO dota al espectador cubano de una nueva gama de historias donde los oficiales tienen amigos, hijos y demuestran los conflictos y ambigüedades de la que podrían carecer los hieráticos de Tras la huella. Sin embargo, es necesario continuar explorando lo temático y lo formal en aras de ofrecer al público un producto consecuente con los tiempos que vive.

 Notas

1 Durante la gala de premiaciones de la décima edición del concurso Entre tú y yo, el Programa más Popular en la Isla resultó Vivir del cuento. El título relegó al segundo lugar al serial policiaco Tras la huella al que siguió el afamado también 23 y M. Entre los demás nominados a la categoría se encontraban Pasaje a lo desconocido, Mediodía en TV y Arte 7.

2 Vid. Celia Rodríguez Bejuca y Nils Longueira. La Revolución encuentra su rostro. Imaginario del héroe de la Revolución Cubana en el cine documental producido por el ICAIC entre 1959 y 1971. Trabajo de Diploma. Tutor: Dra. Astrid Santana Fernández de Castro. Universidad de La Habana, Facultad de Artes y Letras, 2015. 

Van Eyck Call for Applications

Van Eyck Call for Applications

Abecedario del Arte Cubano Contemporáneo

Abecedario del Arte Cubano Contemporáneo